Este viaje estuvo lleno de experiencias
emocionantes y algunos contratiempos que se
lograron superar alegremente. Después de
aproximadamente una hora y cuarenta y cinco
minutos llegamos a la Comarca Kuna de Madugandi
nos embarcamos hacia la tan esperada cueva, no
sin antes mojarnos un poco por la lluvia.
Llegamos a la desembocadura de un pequeño río el
cual nos llevaría a nuestro destino final,
además de ser este el autor de la maravilla que
nos esperaba más adelante. Partimos con nuestros
equipos y de inmediato notamos como la
topografía empieza a cambiar y nos vamos
adentrando en un cañón que poco a poco comienza
a cerrarse hasta convertirse en una cueva,
principalmente notamos la gran presencia de
estalactitas y muy pocas (casi ninguna) de
estalagmitas, las paredes tienen muchas y
diversas formas labradas por el paso del agua y
la constante filtración del techo que cambia
constantemente la forma de este lugar.
El agua en el piso de la cueva va desde la
altura de las rodillas hasta prácticamente el
cuello con remansos y pequeños rápidos. Lo
mas impactarte tal ves sea un punto de la
caverna por donde sale agua de las paredes y el
techo creando formaciones rocosas muy curiosas.
Al salir de la cueva nos dirigimos a la
comunidad Unión Embera por un muy merecido
almuerzo (ya eran la 3:00 p.m.) donde además
pudimos observar algo de su cultura y costumbres
por medio de sus danzas y artesanías.
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Modificado:
Septiembre 26, 2008. Diseñado para mejor visualización con Mozilla Firefox.