Con prácticamente todas
las características de una montaña, podemos encontrar este pequeño cerro dentro
de la periferia de nuestra ciudad, el cual nos ofrece diversidad de actividades
que hacer sin tener que viajar mucho tiempo.
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El recorrido no requiere
tener una gran condición física y nos sirve para practicar senderismo, rappel y
cañonismo de forma sencilla y segura.
Empezamos temprano
nuestro camino, dando las primeras instrucciones de seguridad
pertinentes a esta etapa (usar los guantes y cascos) por un sendero
bastante inclinado con diversos tipos de especies vegetales propias del
bosque húmedo tropical, al llegar a la cima después de recorrer unos 20
minutos, se nos recompensa con una excelente vista de sus alrededores.
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Una vez en la cima
y tras un breve descanso, es tiempo de
preparar el equipo y dar las instrucciones propias del rappel para los
que no la conocen y
recordárselas para los ya un poco más experimentados, como son las voces de seguridad, especificaciones del
equipo y medidas ante diversas situaciones.
Este primer descenso es bastante corto ya que
solo posee unos 20 metros de largo por lo que constituye una excelente para el
resto del camino. En este punto pasamos entre risas y comentarios de animo para
los que dudaban un poco en realizar el descenso una hora y media.
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Culminada esta fase
partimos recorriendo su cima de unos 450 metros hacia el segundo punto, el cual
es un poco más alto (como de unos 30 metros), no sin antes detenernos a observar
la excelente vista de la ciudad de Panamá y del lago de las Cumbres, el cual
podía verse sobre el terreno como una gran ficha de un rompecabezas olvidada por
algún gigante.
Una vez realizado
este rappel, nuestra principal actividad se centro en alimentarnos e
hidratarnos ya que eran aproximadamente medio día y nuestro astro rey
nos bañaba con sus rayos que junto a la temporada seca nos causaba
bastante calor, pero aparte de esto todo estaba marchando como había
sido planificado.
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Con algo de las
energías repuestas emprendemos nuevamente la marcha, esta vez en busca
de la grieta a través de la cual descenderemos. Es aquí cuando las
técnicas del cañonismo salen a relucir, ya que ahora no se trata de
simplemente amarrar la cuerda a un punto para descender por ella, ya que
tenemos que tomar en cuenta aspectos como que la cuerda debe ser
recuperada varias veces para poder seguir avanzando.
Esta grieta tiene un
distancia promedio de unos 120 metros por lo que fue necesario avanzar en tramos
de unos 30 metros utilizando la cuerda de forma doble. Esta parte de nuestra
aventura nos tomo unas tres horas en las que los conocimientos y destrezas que
practicamos en los dos descensos anteriores fueron utilizadas de forma eficiente
ya que nadie resulto con lesiones (salvo a una que se pincho con unas espinas). Las
forma más fácil de realizar estos descensos consiste en recostar todo el cuerpo
de un lado de la grieta mientras los pies descansan sobre el otro lado, de esta
forma logramos mantener el equilibrio y evitamos lesiones.
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Cerro el Peñon |
El más valiente |
Cañonismo |
Al salir del cañón
(grieta) nuevamente vamos a dar a un bosque, aunque en esta ocasión notamos que
esta dominado principalmente por palmas y otras especies espinosas (bosque seco
tropical) por lo que es muy importante mantener los guantes en las manos.
Todo este recorrido nos ha
tomado nueve horas, en las que hemos experimentado y superado diferentes retos
que este hermoso sito nos ofrece, esperando mantenga su estado natural y pequeño
refugio boscoso, en estos tiempos donde vemos que la tendencia es recubrir todo
lo cercano a la ciudad con cemento.
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